Texto de la obra
Un rostro joven flota ante un fondo oscuro.
El cabello peinado hacia atrás, un traje negro, una corbata un poco torcida.
Los ojos no miran de frente. Parecen mirar algo, pero se dirigen hacia un lugar lejano, fuera de aquí.
En esos ojos están, juntos, los sueños aún no dichos y la tristeza de los años jóvenes.
Los labios están firmemente cerrados, pero tras ellos se esconden innumerables palabras aún por pintar.
En tierra extraña, mira en silencio su propio rostro.
Entre el lugar que ha dejado y el que aún no ha alcanzado, se afirma a sí mismo con el pincel.
Lo que pintó no fue la apariencia de su juventud.
Fue el primer rostro de su propio ser, arrojado solo al mundo.
La añoranza ya había comenzado en esa mirada esquiva.
Contexto clave
Byun Shi-Ji fue un pintor coreano moderno y contemporáneo que entendió el Fūdo de Jeju no como fondo, sino como condición de la existencia. La soledad, la espera, el viento y el color de la hierba seca articulan en su obra un modernismo glocal, local y universal a la vez.
