Texto de la obra
Se oscurece y luego se aclara.
Se engruesa y luego se afina.
En algunos lugares se afina tanto que parece a punto de romperse;
en otros revive y vuelve a engrosarse.
Dentro de una sola línea hay ondulaciones.
Esta es la línea de la vida.
La vida tampoco es uniforme.
Hay tiempos de fuerza y tiempos de fatiga.
Tiempos de nitidez y tiempos de bruma.
Justo cuando parece a punto de romperse, vuelve a unirse.
Lo que más conmueve es el lugar donde parece a punto de romperse.
Ese lugar donde la línea se ha afinado casi hasta desaparecer.
Allí contenemos el aliento.
¿Se romperá?
Pero la línea no se rompe.
Afinada, sigue.
Y luego revive.
Así se ve la resistencia.
Resistir no siempre es vigoroso.
En el resistir hay instantes que parecen a punto de romperse.
Instantes en que se cree no poder más.
Y, sin embargo, no romperse,
sino seguir, por tenue que sea.
Eso es resistir.
No solo lo que sigue grueso es vida.
Lo que sigue como si fuera a romperse también es vida.
Quizá sea una vida más honda.
Dentro de una sola línea cabe toda una vida.
Contexto clave
Byun Shi-Ji fue un pintor coreano moderno y contemporáneo que entendió el Fūdo de Jeju no como fondo, sino como condición de la existencia. La soledad, la espera, el viento y el color de la hierba seca articulan en su obra un modernismo glocal, local y universal a la vez.
